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MARATÓN MURCIA 2023. LA CARRERA.

Todo no podía ser perfecto; Para la mayoría de corredores, correr la maratón es lo más importante, lo único. Para el Reto 17+1 correr la maratón es un ingrediente más de todo el proyecto, el más importante, sí, pero un ingrediente más.

Me fui a Kenia para vivir una experiencia, pero también para preparar esta maratón, y una vez más correr una maratón me ha enseñado aprendizajes para la vida, en esta ocasión entre muchas más cosas que ya contaré, he aprendido que puedes planificar y organizar todo lo que quieras, porque en el momento justo de “tu boda, puede llover, o el día de un importante examen el coche se rompe y no llegas a tiempo para hacerlo, o el día antes de una maratón coges un resfriado”. Desde el jueves ya empezaba a notarme cosas raras y el viernes empece a estornudar, no tenía fiebre, pero el sábado tenía muchos mocos y congestión, quise pensar que eran los nervios típicos de antes de una maratón, pero mi experiencia conoce esos nervios y esos dolores previos y lo que me estaba pasando no eran nervios era un resfriado en la base 1, moscos y dolor de garganta. -¿Corro la maratón así? Pues claro, no tenía remedio después de todo; familia viajé a Kenia, por lo que decido correr.

Empezamos el calentamiento Nurray, Paco, Manolo, Luis y yo. En aquel momento no me di cuenta, pero ahora escribiendo me parece “brutal” que mis mayores seguidores y sobre todo amigos y yo estemos calentando con un “Keniata” con opciones de ganar la carrera.

En las redes sociales no tendré muchos seguidores y está claro que después de 5 años con redes algo no he hecho bien, pero lo que sí que está claro es que he conseguido ayudar y emocionar a gente que quiero y que me quieren. ¿Cuántos millones de seguidores vale eso? Por lo tanto, sé que algo he hecho muy bien.

Línea de salida; hace mucho frío, y me noto con los escalofríos típicos de un resfriado y con ese malestar general que te deja sin ganas de nada, pero ya había hecho mis visualizaciones en el hotel y tenía claro que tenía que salir. No me dolía saber que iba a sufrir más de lo normal, lo que más me dolía era que el malestar del resfriado me impedía estar emocionado y eufórico como la ocasión lo merecía, me estaba pendiendo emociones que había trabajado muy duro para sentirlas, pero…

Comienzo con la idea de ir a un ritmo de 4:10 durante los primeros 10 kilómetros y luego tenía pensado bajar el ritmo a 4:05 para intentar llegar a los últimos kilómetros cerca de un ritmo medio de 4:02 que es el ritmo que me daría el objetivo que me traje de Kenia 2:50 h, pero en el kilómetro 8 la realidad me dice que deje de soñar, mi nariz llena de una sustancia mocosa, nunca mejor dicho me impide respirar y comienzo todas mis respiraciones por la boca y como consecuencia de ello, mi pulso sube rápidamente a 160. Alejandro, mi entrenador, me había dicho que mi pulso óptimo era que no pasara de 153 solo al final en los últimos kilómetros, que si empezaba muy pronto con un pulso de 160 no podría acabar porque todos los datos decían que mi pulso óptimo de maratón eran esos 153.

Kilómetro 14 llevaba un ritmo medio de 4:07, pero mis pulsaciones estaba muy altas y en pocos kilómetros la mayoría de corredores terminarían la media maratón y eso supone pocos corredores en carrera, es decir, empezaría el sufrimiento de verdad, por lo tanto, después de la experiencia de 16 maratones y conociéndome que no iba a abandonar decido que tengo que replantear la carrera y bajar el ritmo. En una de las avenidas que das la vuelta y ves a los corredores que vienen unos 500 metros por detrás de ti vi al globo de las 3 horas, eso me sirvió para decirme a mí mismo que por lo menos tenía que romper las 3 horas, así que me vino bien ver el grupo de corredores que acabarían en 3 horas y replantearme la carrera y coger la motivación de un objetivo por cumplir. Sabía que el globo iría a 4:16, que es su ritmo para hacer las 3 h así que con la distancia que les llevaba simplemente debía mantener ese ritmo.

Tengo que hablar de una pieza importante de esta maratón y de una experiencia nueva que viví corriendo, la experiencia fue que te acompañen en bicicleta y te vayan dando los geles y agua, algo que fue una experiencia increíble para mí, y si la persona que lo hace es uno de mis sobrinos, aún fue más increíble.  Adrián, un “”crack” lo hizo por ayudarme está claro, pero también porque le gusta el deporte y meterse en todos los “jaleos” posibles y cuando alguien hace algo que le gusta, pues lo hace bien y encima disfruta, y eso es precisamente lo que paso, que disfruto mucho, lo hizo genial, y me ayudo tanto que sin él al lado no hubiese bajado de las 3 h. y vivimos una experiencia de vida que quedara para siempre entre los dos.

Adri y yo quedamos en que me daría los geles en el kilómetro 10, 15, 20, 30, y 35, no fallo como no podía ser de otra manera, pero no solo eso, los ánimos de:

– ¡Vamos bicho, que te estás follado a las 3 horas, vas de puta madre! –

Era una alegría enorme para mí. Cuando estaba en el kilómetro previo a mi recogida de geles notaba mi alegría porque sabía que en breve lo vería, y no solo cogería los geles sino su aliento y ánimos.

Llego al kilómetro 30, sabía que iba bien, pero dudaba si me daría la “pájara” y el ritmo se me iría, era consciente que con este ritmo podría aguantar por debajo de las tres horas y eso era mi motivación.

35 k, ahora sí, noto que apenas podía respirar y se empezaba a cargar el cuádriceps, me viene a la mente el problema que tuve en la maratón de Ciudad Real cuando se me quedo cogido y apenas pude acabar la maratón.

El cuádriceps me aguanta y cada vez que paso un kilómetro miro el reloj y veo que el ritmo no se me va tanto y que lo puedo aguantar en 4:20 que está muy bien dadas las circunstancias. Adrián ve que el globo de las 3 horas se acerca, aunque no me lo dice, solo me grita

– No me bajes el ritmo, sigue así, no bajes el ritmo –

La verdad que yo ya no podía más, no me creía que tan casando como estaba podía correr a 4:20 ahora escribiéndolo me siento orgulloso y me sé que ha sido gracias al entrenamiento de Kenia porque en las dos maratones anteriores los últimos kilómetros se me iban el ritmo a 4:50 mínimo.

Veo el cartel del kilómetro 41 y Adrián estaba al lado para que lo viera bien, sabía que llegaba, pero mi mente pensaba en los más de cuatro minutos de sufrimiento que me esperaban, pero no pasa nada, romperé las 3 h. hoy si y en el mejor sitio posible. Ahora sí, llegamos a una avenida donde puedo ver que al final está la última curva que da acceso a la catedral, Adrián sigue a mi lado con la bicicleta, nadie le dice que no puede entrar, así que entraremos juntos, a gritos de Abrían, – ¡ya lo tienes ole tus huevos!, cuando entro escucho los gritos de toda la familia en especial los de Alejandra que gritar FAMILIA, FAMILIA, FAMILIA.

No conseguí el tiempo que fui a buscar a Kenia por una sencilla razón del destino, pero fue mejor porque el romper las tres horas de esa manera fue apoteósico, casi mejor la entrada en 2:59 h. poniendo el corazón en un puño a la familia que 8 minutos menos.

 

Norbertofpl. Prepara como si todo fuese a salir bien, y disfruta lo que ocurra.




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